Guacamayo grande bufón

Guacamayo grande bufón

Los Guacamayos Verdes son también conocidos como Buffon o Militares.

Como sugiere su nombre común, estos guacamayos grandes son predominantemente verdes – sin embargo, con algunos destellos de plumaje muy atractivos y brillantes. Anteriormente fueron tratadas como subespecie (Ara militar ambigua) de los guacamayos militares más pequeños (Ara militaris) basados en la hibridación de estas dos especies en áreas donde sus áreas de distribución se solapan y sus similitudes físicas. Sin embargo, estas especies ya han sido separadas.

guacamayo grande bufon
GUACAMAYO GRANDE BUFON

Anteriormente, esta especie estaba ampliamente extendida en Centro y Norte de Sudamérica, pero la deforestación y la destrucción de su hábitat natural han afectado a esta especie.

Se han observado disminuciones considerables en su número después de que grandes áreas de bosques primarios fueron arrasadas para dejar espacio a las plantaciones de banano. Esta especie es altamente dependiente del almendro de montaña (Dipteryx panamensis) tanto para la nidificación como para su alimentación.

Hay un par de factores que causaron disminuciones severas en el número de estos árboles. Hay una gran demanda en la industria de la construcción ya que se ha descubierto que la madera de este árbol es muy dura (una de las más densas del mundo) y es resistente al agua salada y, a diferencia de otras maderas, no se pudre al exponerse al agua salada. La madera también se utilizó para construir muebles lujosos. Más del 70% (en algunas áreas el 90% o más) de su hábitat original ha sido destruido y éstos son ahora tratados como en peligro de extinción a nivel mundial.

A veces se ven aves en cautiverio, pero muy raramente se las ve como mascotas, aunque se dice que son más tranquilos que muchos de los guacamayos más conocidas y comunes. Gracias a su plumaje en su mayoría verde, nunca han sido buscados como mascotas y, por lo tanto, no fueron fuertemente cazados furtivamente. Desafortunadamente, esto ha cambiado cuando esta especie se volvió muy rara y en peligro de extinción y alcanzó su máximo interés entre los coleccionistas, quienes estaban dispuestos a pagar miles de dólares por una de estas aves. Se han puesto en marcha medidas de conservación y jurídicas para proteger estas gemas, pero queda mucho por hacer para garantizar su supervivencia a largo plazo.

Su esperanza de vida es de unos 60 años.

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